miércoles, 12 de enero de 2011
De los polvos con Alberto
Me gustaba escuchar el sonido del roce de nuestros sexos. Entre gemidos entrecortados por el placer que me daban sus manos. Y su polla entrando y saliendo de mí a un ritmo acompasado. Primero lento, suave. Acariciaba mis tetas, rodeando los pezones endurecidos con la yema de sus dedos, luego acariciándome la cintura con sus manos grandes. Chupándome entera. Desde mis sensibles orejas, mi boca, mi cuello, el ombligo, el coño ... su lengua se paseaba por mi clítoris hacia arriba y hacia abajo, luego con pequeños círculos muy rápido, hasta que me deshacía en un suspiro, me quedaba ciega, me sosegaba de esa forma que tanta falta me hacía, durante toda la mañana, quizá durante toda la vida ... Me gustaba follar con Alberto en el descanso, justo allí en los servicios del centro comercial, Era mas llevadero sonrreir cuando una estaba recién follada ...
Retrato poético
Desnúdate
deja que mi dedo
te retrate,
mira fija mi cara
levanta la barbilla
endereza la espalda
abrázame con
los ojos,
y en los brazos...
no sientas
disfrázate de
amoríos baratos,
que la luz, te
quedará impresionada ...
deja que mi dedo
te retrate,
mira fija mi cara
levanta la barbilla
endereza la espalda
abrázame con
los ojos,
y en los brazos...
no sientas
disfrázate de
amoríos baratos,
que la luz, te
quedará impresionada ...
De horteradas
Sería maravilloso despedirnos jadeantes y llorosas, cabreadas y felices, nostálgicas de una ausencia que aún no llega, tristes en un último abrazo ... Calladas en nuestra última sonrrisa, alegres en nuestro penúltimo baile... seca en mi cincuenta y dos sueño, agonizantes ...
Gritar. Si pudiera ponerme a vocear, llamaría a gritos a todos los recuerdos del pasado y les diría que se destruyesen, a cada cosa de entonces que mi mente recuerda, ya con tanta y tanta pena ... y por última vez fumaríamos a medias en aquel cuarto sucio, de cuyo estandarte no puedo olvidarme ... aquella bandera de la república y la foto de la Pasionaria en las paredes, el ordenador sucio y algo ruidoso y las estanterías con libros apiñados y descolocados como nuestra mente ... Los atardeceres azules que se veían por aquella ventana, el olor a naranjas que penetraba del corral, los cafeses calientes que te currabas con tu pinta de entonces ... Ojalá pudieran desaparecer para siempre, y yo, ser por fin , libre de aquella época ... ojalá ...
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